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Responsabilidad por actos criminales cometidos por un tercero en un establecimiento comercial

Una persona natural o jurídica que opere un establecimiento comercial abierto al público tiene el deber de tomar aquellas medidas que sean necesarias para que las áreas a las que tienen acceso sus clientes sean razonablemente seguras, y estén libres de aquellos peligros que puedan ocasionar daños a sus patrocinadores. Es por ello que los comercios responden por los daños que sus clientes sufran mientras se encuentren en sus predios si el daño era previsible y el comerciante incurrió en culpa o negligencia al no tomar medidas para evitar el daño. El ejemplo clásico de esto son las caídas, resbalones, objetos que caen de anaqueles, e incidentes de naturaleza similar.

Pero, ¿qué pasa si en el negocio ocurre un acto criminal cometido por un tercero donde un cliente sea perjudicado y sufra daños? Como norma general, no existe un deber de proteger a otras personas de actos criminales cometidos por terceros. No obstante, existen situaciones en las que un comerciante podría responder por dichos actos criminales. Lo primero que hay que hacer es evaluar si el establecimiento comercial de que se trate tiene un deber de ofrecer seguridad adicional a la que ofrecen las agencias de seguridad pública para garantizar la seguridad de sus clientes. Veamos.

A través de los años, el Tribunal Supremo de Puerto Rico ha venido creando excepciones a la norma general de que no existe responsabilidad por actos criminales de terceros. A manera de excepción, se ha determinado que los hoteles, hospitales y las universidades tienen una relación particular con sus huéspedes, pacientes y estudiantes, respectivamente, que los obliga a ofrecerles un grado de seguridad adecuada y razonable que procure garantizar su bienestar. Esta norma también ha sido extendida a los centros comerciales grandes, medianos y al comercio en general, incluyendo sus áreas de estacionamiento.

Para evaluar si un establecimiento comercial responde en daños y perjuicios por actos criminales de terceros ocurridos en sus predios es necesario determinar si ese negocio tiene el deber de ofrecer un nivel de seguridad adecuada y razonable a sus clientes y visitantes. Cualquier tipo de negocio puede ser hallado incurso en responsabilidad: tanto uno ubicado en un centro comercial grande (“mall”), un centro comercial mediano o pequeño, o un establecimiento en alguna calle de la localidad. Lo importante aquí es analizar la totalidad de las circunstancias del caso en particular: (a) la naturaleza del establecimiento comercial y de las actividades que allí se llevan a cabo; (b) el tipo de incidencia criminal que se ha registrado y se está registrando en las facilidades y/o en el área donde está ubicado el establecimiento comercial; y (c) la razonabilidad de las medidas de seguridad que existían en el lugar al momento en que ocurrió el acto criminal.

Si se puede establecer que ese establecimiento comercial conocía o debió conocer las actividades criminales que estaban ocurriendo en el área cercana a donde ubica el negocio, que existían clientes previos que también habían sido víctimas de actos criminales en las instalaciones de ese negocio, y que aun así no se tomaron medidas de seguridad adecuadas que previnieran o intentaran prevenir este tipo de actos contra los clientes, probablemente el comercio será hallado incurso en responsabilidad por los daños que el acto criminal ocasione a un cliente, patrocinador o visitante del comercio.

Por tal razón, recomendamos tomar todas aquellas medidas de seguridad que sean necesarias a tono con la naturaleza del negocio y los criterios que anteriormente mencionamos. Mientras más abarcador y profesional sea el plan de seguridad del comercio, mayores serán sus probabilidades de tener éxito ante una demanda de un cliente por daños sufridos mientras se encontraba en los predios del negocio.

A continuación, incluimos algunas recomendaciones sobre el particular: (1) se debe tener guardias de seguridad en cantidad suficiente para cubrir todas las áreas del negocio donde un cliente pueda sufrir el ataque de un criminal, incluyendo los estacionamientos; (2) los guardias de seguridad deben estar debidamente adiestrados y ser re-adiestrados periódicamente; (3) debe haber un plan de seguridad preparado por un profesional en la materia; (4) la iluminación debe ser adecuada en todo momento; (5) se deben instalar cámaras que capten video y audio en aquellas áreas sensitivas y las imágenes ser monitoreadas; y (6) la gerencia debe estar atenta a la incidencia criminal del área cercana a donde ubica el establecimiento por si es necesario tomar medidas adicionales.

Estas son solo algunas recomendaciones que le pueden ayudar a defenderse en caso de una reclamación. Mientras más abarcador sea su plan de seguridad, mayores serán sus probabilidades de defenderse de una reclamación. Si usted establece que, a tono con las circunstancias particulares de su negocio, usted tomó medidas adecuadas para evitar el acto criminal, y aun así ocurrió, todas estas medidas pueden ser fundamentales para su defensa.

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