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SARTORIUS: Desgracia de unos, prosperidad de otros

· Risk,Team Fulcro

Por: Zulmarie Urrutia-Vélez, CPA, ESQ., LLM, CPAU

Hace poco más de un año, el 7 de enero de 2020, un terremoto de magnitud de 6.5 golpeó a Puerto Rico a eso de las 4:24 de la madrugada, convirtiéndose en el más grande de una serie de terremotos que azotaron especialmente la región sur de la isla. Fueron al menos 29 sismos de magnitud 4.0 o más que comenzaron la noche del 28 de diciembre de 2019 a lo largo de tres fallas en la región suroeste de Puerto Rico: el Valle de Lajas, la Punta Montalva y el Cañón de Guayanilla. Sin embargo, eran poco profundos, y ninguno como aquel que marcó el comienzo de un 2020 que hasta su último día nos mantuvo a la expectativa de nuevas “sorpresas” que redefinieron nuestro concepto de “normalidad”.

Como era de esperarse, varios de nuestros clientes reportaron reclamaciones por los daños ocasionados y muchos incursionamos por primera vez en el tema de los terremotos. Leímos las letras pequeñas de las pólizas y nos encontrábamos espontáneamente en tertulias típicas de nerds con el propósito de dar sentido a las cubiertas y a su aplicación dentro de las circunstancias particulares de los asegurados.

Resulta que SARTORIUS en Yauco se preparaba para el lanzamiento de una nueva línea de producción que comenzaría a operar en 2020, al regreso del receso navideño (“shutdown”), precisamente ese 7 de enero. Desafortunadamente, cuando regresaron, encontraron una planta toda golpeada, llena de grietas a lo largo y ancho de la estructura. Aunque las estructuras inmuebles habían respondido conforme a los códigos modernos de construcción, al interior de ellas, equipos altamente sofisticados quedaron destruidos, áreas sujetas a estándares regulatorios de salubridad estaban muy impactadas e inutilizables, incluyendo, además el equipo y la maquinaria que daría paso a la nueva línea de producción. Estos últimos estaban tan maltrechos que no se preveía lanzamiento alguno en el corto o mediano plazo.

La reclamación fue por varios millones de dólares, incluyendo daños a la propiedad (PD), interrupción de negocio (BI) y gastos extraordinarios (EE). Los esfuerzos de SARTORIUS por minimizar la suspensión de las operaciones fueron muy efectivos, y manejó con diligencia la cuantificación y documentación de los daños, el reemplazo de activos afectados por el terremoto, y hasta la restauración de la moral de los empleados que todavía vivían el impacto de los temblores que no cesaban. (De hecho, el equipo de reclamaciones de FULCRO que acompañó a los ajustadores que viajaron del exterior, así como los peritos contratados a esos efectos, experimentamos temblores fuertes durante varias de nuestras visitas).

Así las cosas, en pleno proceso de minimizar la suspensión de las operaciones que trajo el terremoto y sus réplicas, el 16 de marzo de 2020 con una orden ejecutiva de la gobernadora Wanda Vázquez, en Puerto Rico se impuso un toque de queda (“curfew”) con el que se impusieron además severas restricciones con el fin de frenar la propagación del COVID-19. La medida también estableció un cierre de dos semanas para la mayoría de las empresas en la isla, y limitaciones en uso y capacidad de espacios para salvaguardar la seguridad de todos, entre otras restricciones de aplicación general.

Transcurridos casi doce meses de esa primera orden ejecutiva, ya todos somos “expertos” (no solamente en terremotos, meteoritos, tormentas de arena, etc.) en el tema de propagación, contagio, distanciamiento social, mascarillas, así como cualquier otro asunto relacionado al COVID-19. La pandemia inequívocamente trajo consigo la redefinición de la forma de hacer negocios, de socializar, trajo nuevos escenarios de trabajo, así como la recalibración de prioridades de todo tipo. De igual forma, para muchos de nuestros clientes resultó en una merma significativa de ingresos, y para otros, un cierre total o parcial de operaciones.

No obstante, dicen que “la desgracia de unos es la prosperidad de otros”.

Y SARTORIUS nunca previó para el 2020 ni remotamente su rol protagónico en el desarrollo de las vacunas contra el COVID-19. Resulta que los productos que manufactura SARTORIUS son precisamente aquellos materiales que requerían las tres farmacéuticas que trabajaban en el desarrollo de las vacunas. Ello generó una nueva demanda de productos que, a su vez, requirió a SARTORIUS casi cuadruplicar empleomanía y llevar al máximo los turnos de producción. En menos de doce meses de la declaración de pandemia, SARTORIUS proyecta que las ventas para 2021 estarán un 130% por encima de las ventas del 2020.

El 2020 nos entrega una historia de resiliencia en SARTORIUS. Después de los retos que trajo el daño provocado por el terremoto, fue capaz de redefinir procesos críticos para enfrentar la pandemia de COVID-19. La historia de SARTORIUS es también una historia que nos llena de orgullo como puertorriqueños… porque una vez más, Puerto Rico (un grupo de puertorriqueños del sur) fue pieza clave en el mosaico de colaboración a nivel mundial para lograr no solamente una, sino tres vacunas contra una pandemia sin precedentes. 

Nos pareció importante compartir esta historia. Confío en que les infle el corazón tanto como a mí.

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